Hace tiempo que tengo el convencimiento de que nos robaron, si literalmente, nos robaron la conciencia de clase. Nos hicieron creer que podíamos acceder a un mayor nivel de "calidad de vida" y que para ello, podíamos ir a la Universidad, gastar más, comprar coches nuevos, ropa nueva cada temporada, una casa, ...
En definitiva, nos convencieron de que íbamos a poder vivir mucho mejor que nuestros padres.
Todavía recuerdo a mis padres diciéndome y diciéndonos (a mis hermanos y hermanas) que nos esforzásemos, que estudiásemos más, para que "...tengáis todo lo que nosotros no hemos podido tener". Ellos se referían al acceso a una educación (universitaria a ser posible), a conocimientos, a fuentes de información, experiencias, a relaciones sociales y por supuesto a un mayor nivel de consumo.
Porque les confundieron, les hicieron pensar que por tener un mayor nivel de estudios automáticamente tendríamos acceso a un puesto de trabajo mejor, estable y mejor remunerado. Y nosotras también caímos en la trampa.
Nos la colaron, pero bien.
Lo cierto es que todas esas promesas de "mejora" hicieron que olvidásemos de dónde veníamos. Pensamos que lo de heredar ropa de nuestros hermanos mayores, lo de tomar refrescos sólo los domingos, lo de una paga semanal de 500 pesetas, no tener ropa de marca, estudiar sólo si mantenías la beca, compartir dormitorio con tus hermanos, no ir de vacaciones, pisar la playa por primera vez a los quince años, ... pensamos que todo eso había pasado a la historia.
Pues bien, ahora estamos aquí y resulta que lejos de conseguir mejor que nuestros padres, estamos viviendo peor que ellos y creo que vamos a vivir aún peor todavía.
No, no se trata de pesimismo, sino de ser realista. Nos están quitando todo, todo por lo que varias generaciones anteriores tanto lucharon. El (bajo mi punto de vista) poco desarrollado "Estado de Bienestar" que teníamos, lo están dilapidando.
Nos están robando en nuestras propias narices y ¿no vamos a hacer nada?
Sé quién soy, sé de dónde vengo, soy obrero, de clase trabajadora y no estoy dispuesto a permitir que las élites, la clase política que nos (des)gobierna, los famosos mercados, me tomen más el pelo.
Hay que hacerlo, hay que rebelarse, hay que salir a la calle, hay que unirse y no dejar que nos sigan pisoteando.
La revolución ha comenzado.

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
No hay comentarios:
Publicar un comentario