sábado, 29 de septiembre de 2012

Despedidas y (re)encuentros

No conozco a nadie que le gusten las despedidas. Siempre son tristes, dolorosas, incómodas y difíciles. Pero a veces son completamente necesarias. Por más que uno se quiera resistir, a veces compensa decir adiós y es el único camino para ser honesto con uno mismo y poder seguir creciendo.

Llegado el momento hay que decidir y cerrar puertas.

En los últimos días he disfrutado de algún reencuentro y ha sido absolutamente maravilloso. Poder compartir tiempo con un ser querido, poder hablar directamente y sin tapujos, descubrir que compartes ideas, anhelos, esperanzas y sueños, este es uno de los mayores regalos de la vida.

Retomar un proyecto pasado el verano y hacerlo con más ganas, ilusión y fuerzas, no tiene precio.

Saber que vas a poder disfrutar unos días de una de las personas más especiales que has conocido en tu vida, después de  dos años sin verla, me llena de alegría.

Intuir que estás en el camino de ser cada día más tú mismo y que esto no es más que el principio.

Y todo esto mientras nos enfrentamos a un momento histórico, de lucha, de reivindicación, de rebeldía, difícil, complicado y duro.

No puedo dejar de ser optimista y tremendamente positivo.

Sigo creyendo profundamente en el ser humano, por encima de todo.

Sólo puedo decir, gracias.

La vida es maravillosa, vívela, conmigo, sin miedos.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.