miércoles, 24 de agosto de 2011

Verano

El verano es una época del año ciertamente interesante, por muchos motivos. Es el momento de hacer cosas que durante el resto del año no haces. No creo que esas cosas sólo se hagan en verano porque se necesiten unas condiciones específicas de calor extasiante, mosquitos asesinos, arena de playa hasta en los bolsillos del bañador, piel color gamba o cualquier otra maravilla que nos ofrece este tiempo. Que va, creo que lo que diferencia al verano del resto del año es nuestra predisposición a desconectar, a relajarnos, a disfrutar del ansiado tiempo libre.

He ahí la clave, en mi humilde opinión claro; al menos eso es lo que a mi me ocurre. Aunque creo que mi predisposición a desconectar se repite cada día al salir del trabajo, pero si que durante las vacaciones esto se acentúa.

También es el tiempo en que planificas miles de cosas que vas a hacer y que luego se quedan en agua de borrajas, a mi me acaba de pasar. La verdad que no es lo mismo contar que has hecho no se que, que contar que "casi" has hecho no se que; no despierta el mismo interés en la gente. Te imaginas:
- Ey! ¿qué tal? ¿Cómo ha ido el Verano? ¿Qué has hecho?
- Ey! Pues muy bien, una pasada! Casi fui a los fiordos y allí casí di de comer a las focas y casi hice submarinismo en agua a 15ºC bajo cero.....

Pues eso, sin ir mas lejos, yo acabo de volver de la Sierra y casi he hecho barranquismo, pero al final no ha podido ser, se ve que el universo me ha dado una tregua (por ahora) para enfrentarme a mi miedo a las alturas.

Aunque si me pongo a pensarlo, si que he hecho bastantes cosas, bueno al menos eso me parece a mi, porque seguro que si se lo cuento a alguien que mide las experiencias desde un punto de vista cuantitativo o que valora los viajes por lo lejos que haya ido o por los lugares nuevos conocidos, pues podría pensar que mis vacaciones no han sido nada del otro mundo.

Para mi el verano está siendo muy fructífero, estoy teniendo la oportunidad de disfrutar de mi familia (de uno y otro lado), de mi gente, de la playa, del campo, la naturaleza, de mi tiempo, de mi mismo...

Me está regalando encuentros maravillosos, lo que siempre llamo cruces de caminos, hay gente maravillosa aún por descubrir.

Me estoy divirtiendo muchísimo, riéndome tanto hasta que duele la mandíbula, la mejor terapia antiestrés.

La oportunidad de ver animales en la naturaleza, tan sorprendente siempre.

Poder sumergirme en un agua cristalina y helada y sentir como se diluye en ella cualquier resquicio de negatividad.

Brindar una y otra y otra vez por todo lo brindable que hay en este mundo. Hay tanto que celebrar!!!!!

Disfrazarme en las fiestas del pueblo y tras tres días allí, sentir por fin que ya forma parte de ti y tú de el (ellos y ellas).

Meterme corriendo en el agua aprovechando la mínima tregua que da el mar y al salir ser revolcado por las olas.

Dar un paseo por la sierra y descubrir rincones mágicos.

Ser espectador de un cielo nocturno repleto de estrellas.

Disfrutar de los silencios.....

Poder compartirlo todo con ella....(gracias por existir)

Y lo mejor de todo, aún queda mucho verano.

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miércoles, 6 de julio de 2011

A ratos

Tengo una relación extraña con los libros, no penséis nada raro, lo que me pasa es que soy un lector por épocas. Puedo pasarme meses sin leer y de repente empiezo un libro que me engancha y no puedo parar.
Ahora estoy leyendo un ensayo sobre la felicidad. Supongo que todas pensamos en la felicidad y como conseguirla, incluso en cómo podemos hacer felices a las demás. De hecho creo que es probable que sea una de nuestras mayores preocupaciones.
Imagino que no todas encontramos la felicidad en los mismos lugares o en las mismas cosas, aunque si creo que hay muchas similitudes en aquello que nos hace realmente felices.
Siempre creo que hay muchas mas cosas que nos unen que aquellas que nos separan. Puede haber diferencias sobre que, como, cuando, donde, quien o porqué somos felices, pero todas anhelamos ser realmente felices.

La cuestión es saber si la felicidad es una constante o son momentos puntuales. Supongo que de plantearmelo como una constante resultaría mas frustrante que otra cosa, ya que no creo que sea posible mantenerse en un estado de felicidad eterno, al menos mantenerse cuerdo.
De manera que apuesto mas por un estado de felicidad con momentos puntuales en los que podrías llegar a acariciar el cielo.
Ciertamente resulta maravilloso poder disfrutar de esos momentos en los que se te encoge el estómago, cuando no puedes parar de reír, cuando te quedas embobado con la mirada perdida en el cielo estrellado acompañado de dos de tus mejores amigos, cuando no puedes dejar de mirar a la persona que amas profundamente y vives cada segundo a su lado con toda la intensidad de la que eres capaz, cuando se te cae la baba con cualquiera de tus sobrinas mientras juegan o te dan un besito, cuando recibes la llamada de alguien con quien hace tiempo que no hablas, cuando alguien se emociona con unas palabras que le dices, cuando compartes cinco simples minutos con alguien a quien no conoces, cuando disfrutas de tu plato favorito, cuando te bañas en el mar el primer día después del frío invierno, cuando eres consciente de la gente maravillosa que te rodea, cuando ayudas a alguien, cuando abrazas, cuando te abrazan, cuando...
Bueno, quien sabe, quizás la felicidad si pueda ser una constante.

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jueves, 2 de junio de 2011

Al otro lado del arco iris

Hay quien piensa que al otro lado del arco iris se encuentran los duendes custodiando un tesoro maravilloso. Yo nunca oí hablar de esto hasta que hace unas semanas en el camino de vuelta a casa nos encontramos con el arco iris mas grande que había visto en mi vida. Era enorme y lucía espectacular, perfectamente definido, con sus siete colores, que se distinguían perfectamente, de violeta a rojo.

Me sigo sorprendiendo a mi mismo maravillándome con cosas como esta, creo que el espíritu de niño aún habita en mi, mi capacidad de sorpresa sigue casi intacta a mis más de treinta años.

Llegó un momento en que lo atravesamos, pasando por debajo de él; justo en ese instante fue cuando mi compañero me contó la historia de los duendes (o enanos, no recuerdo bien) que viven al otro lado.

Supongo que cualquier persona que sepa algo de física daría una explicación completamente racional y fundamentada de por qué se produce este fenómeno. Pero que queréis que os diga, prefiero seguir disfrutando de lo mágico que puede llegar a ser que de en medio de la nada aparezca ante nuestros ojos un puente de colores.

En ocasiones pienso que hay brechas que nos separan a unos de otros y que éstas a veces parecen insalvables. Hay quien focaliza su atención precisamente en eso, en la brecha, en la distancia, a veces casi un abismo que nos separa. A mi me gusta canalizar mi energía en pensar que más allá de la brecha, siempre hay muchas más cosas que nos unen que aquellas que nos separan. En el fondo creo que todos estamos hechos del mismo material.

Cuando soy consciente de esas distancias, me gusta pensar que no es difícil tender un puente. De hecho, cuando uno adquiere experiencia en la construcción de los puentes todo resulta muchísimo más fácil. No hace falta ser ingeniero, ni tener grandes conocimientos, al contrario, es algo completamente emocional. Al igual que la luz que atraviesa un prisma y proyecta los rayos de diferentes colores.

Creo que en las últimas semanas se esta cociendo algo, algo grande. Nos pilla tan de nuevas que no sabemos muy bien por donde cogerlo, ni que va a pasar en el futuro. Resulta tan increíblemente excitante asistir a la construcción de tantos puentes para poder llegar a un entendimiento entre personas tan diferentes, que me dan ganas de salir a la calle y empezar a gritar que si, que podemos, que no todo tiene que seguir igual, que es relativamente fácil llegar a entendernos, a aceptar al otro, a caminar juntos, a lograr en definitiva un mundo mejor.

Lo que espero es simplemente que podamos llegar todos al otro lado del arco iris y que los duendes estén dispuestos a compartir su tesoro con nosotros.

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lunes, 9 de mayo de 2011

Extraño de mi mismo

A veces, sólo algunas, vamos de cuando en cuando, me ocurre algo difícil de identificar. Me noto raro, me descubro diciendo o haciendo algo que no me es propio, con lo que me cuesta identificarme. No sé, puede ser una afirmación, un pensamiento, una opinión, un acto, en realidad puede ser casi cualquier cosa; lo único que tienen en común es eso: que parece que no fuera yo el que habla, piensa o hace en ese momento.
Es entonces cuando me pregunto ¿qué me está pasando? ¿Estaré delirando? ¿Quizás se me ha ido la pinza? Tal vez no me conozco tan bien como creo, o como deseo.

Resulta bastante desconcertante descubrirme en esos momentos, como si no fuera yo, como si fuera otro u otra quien se manifiesta. Supongo que hay material para que cualquier psicoanalista se pudiera poner las botas, pero no voy a ser yo quien le de el gusto.

Simplemente intento hacer una paradita, un echarme a un lado y pensar, mirar un poquito hacia dentro, analizar, poner las cosas en la balanza, reflexionar, ...

No es fácil, aunque ciertamente es entretenido. No siempre consigo encontrar una respuesta clara, aunque lo intento, pero tampoco me gusta darle demasiadas vueltas. Creo que es un ejercicio sano (ya que no ejercito mucho el cuerpo, al menos si lo hago con la mente).

Se me ocurre que quizás no sea yo, quizás sea otro yo, pero ¿acaso no tenemos todas las personas muchos yo(es)? Incluso se produce en mi una discusión interna, a 2 o 3 voces, raro ¿verdad?

Siempre he pensado que la línea que separa la cordura de la locura es tan infinítamente delgada que cualquiera la puede cruzar en un momento dado. De momento sigo del lado de la cordura, aunque a veces pase al otro lado. De vez en cuando no está mal, tiene sus ventajas, ¿la principal?: a los locos se les permite cualquier cosa.

Seguiremos loqueando...

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miércoles, 6 de abril de 2011

Carrera de fondo

Últimamente pienso mucho en esta expresión, bueno, y también la utilizo mucho. Supongo que se pone en juego ese curiososo proceso que transcurre entre el pensamiento y su transformación en palabras. Creo que en general la vida se podría definir como una carrera de fondo.

Ver algo, fijar nuestra atención en eso, intentar alcanzarlo, se escapa, intentarlo de nuevo, alargando el brazo todo lo que podemos, estirando los dedos hasta que casi duele, ya...ya lo rozo....se vuelve a escapar, me caigo, busco un punto de apoyo, me levanto, vuelta a empezar...

Llevo años entrenando, requiere dedicación, no creas que es sencillo. Lo que es cierto es que el esfuerzo siempre ha merecido la pena, aunque existan en mi heridas que a veces aún borbotean alguna gotita de sangre.

De vez en cuando me canso de tomar decisiones, generalmente no me ocurre, pero en algunos momentos preferiría que alguien lo hiciera por mi. Aunque la verdad es que perdería interés y emoción; y no creo que haya nada más aburrido que una carrera monótona, continua, todo el tiempo en llano.

No, yo no quiero eso, yo quiero dificultades, cuestas, baches, imprevistos, giros inesperados, compañeros de viaje desconocidos, lugares insospechados, desconcierto, penas y alegrías, llanto, caídas, descanso, insomnio, borracheras y resacas, cansancio, rabia, esperanza,....y risas, muchas risas.

Yo quiero seguir corriendo por esta carrera, aunque a veces sólo quiero caminar y otras, tan sólo quiero pararme...

¿Quieres acompañarme?

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miércoles, 23 de marzo de 2011

Ajustando

Esta es mi primera vez, supongo que como todas las primeras veces, se entremezclan emociones diferentes y aparece el nerviosismo, la inseguridad, la ilusión, la curiosidad.....
Una extraña mezcla que me hace sentir que estoy creando algo.

Me encuentro en un momento en el que toca hacer ajustes, por decisión propia, lo que lo hace más fácil, claro. Los cambios, tan acostumbrado a ellos estoy que en realidad en un par de días me siento de nuevo como en casa, aunque en esos dos días haya cambiado de ciudad, de casa, empezado a trabajar de nuevo en un nuevo sitio...

Últimamente, oimos hablar y hablamos tanto de "crisis", que ni siquiera apreciamos su significado: cambio. Pues si realmente es ese el significado de la palabra tan manida, que bien: estoy en crisis. Libremente elegida y por suerte, libremente compartida; lo que también lo hace más fácil.

Estoy en camino....no sé muy bien hacia donde, ni hasta cuando, casi no sé ni el cómo, lo que si tengo claro es con quién. El gran regalo que la vida me tenía preparado y me lo ofreció a mis treinta y un  años, hace ahora de eso un año y medio casi exactamente.

En fin, dispónganse a los cambios, a las crisis, a lo nuevo, a lo renovado, a estar acompañados o solos, ..... dispónganse en definitiva a la Vida, merece la pena.

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