He ahí la clave, en mi humilde opinión claro; al menos eso es lo que a mi me ocurre. Aunque creo que mi predisposición a desconectar se repite cada día al salir del trabajo, pero si que durante las vacaciones esto se acentúa.
También es el tiempo en que planificas miles de cosas que vas a hacer y que luego se quedan en agua de borrajas, a mi me acaba de pasar. La verdad que no es lo mismo contar que has hecho no se que, que contar que "casi" has hecho no se que; no despierta el mismo interés en la gente. Te imaginas:
- Ey! ¿qué tal? ¿Cómo ha ido el Verano? ¿Qué has hecho?
- Ey! Pues muy bien, una pasada! Casi fui a los fiordos y allí casí di de comer a las focas y casi hice submarinismo en agua a 15ºC bajo cero.....
Pues eso, sin ir mas lejos, yo acabo de volver de la Sierra y casi he hecho barranquismo, pero al final no ha podido ser, se ve que el universo me ha dado una tregua (por ahora) para enfrentarme a mi miedo a las alturas.
Aunque si me pongo a pensarlo, si que he hecho bastantes cosas, bueno al menos eso me parece a mi, porque seguro que si se lo cuento a alguien que mide las experiencias desde un punto de vista cuantitativo o que valora los viajes por lo lejos que haya ido o por los lugares nuevos conocidos, pues podría pensar que mis vacaciones no han sido nada del otro mundo.
Para mi el verano está siendo muy fructífero, estoy teniendo la oportunidad de disfrutar de mi familia (de uno y otro lado), de mi gente, de la playa, del campo, la naturaleza, de mi tiempo, de mi mismo...
Me está regalando encuentros maravillosos, lo que siempre llamo cruces de caminos, hay gente maravillosa aún por descubrir.
Me estoy divirtiendo muchísimo, riéndome tanto hasta que duele la mandíbula, la mejor terapia antiestrés.
La oportunidad de ver animales en la naturaleza, tan sorprendente siempre.
Poder sumergirme en un agua cristalina y helada y sentir como se diluye en ella cualquier resquicio de negatividad.
Brindar una y otra y otra vez por todo lo brindable que hay en este mundo. Hay tanto que celebrar!!!!!
Disfrazarme en las fiestas del pueblo y tras tres días allí, sentir por fin que ya forma parte de ti y tú de el (ellos y ellas).
Meterme corriendo en el agua aprovechando la mínima tregua que da el mar y al salir ser revolcado por las olas.
Dar un paseo por la sierra y descubrir rincones mágicos.
Ser espectador de un cielo nocturno repleto de estrellas.
Disfrutar de los silencios.....
Poder compartirlo todo con ella....(gracias por existir)
Y lo mejor de todo, aún queda mucho verano.

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