miércoles, 22 de agosto de 2012

Agosto, ¿cerrado?

El mes de agosto es por definición ese tiempo en el que "todo se para". Llevo escuchando esto toda mi vida, que si en agosto "está tó muerto", "que está tó cerrao", etc.

Y lo cierto es que pensándolo bien, para mi está siendo un mes muy completico.

Aunque claro, para alguien que está "parado" (que poco me gusta esa palabra y la intencionalidad con que mucha gente la usa), pensaréis que hacer cualquier cosa ya es motivo para creer que está resultando "productivo".

Después os cuento porqué está siendo un mes completico, ahora os quiero hacer partícipes de una decisión que he tomado: voy a dejar de utilizar las palabras parado y productivo (tanto en ambos géneros como en singular o plural).

He decidido esto porque me parece que la palabra parado ha ido adquiriendo unas connotaciones peyorativas que no me gustan nada. Parece, como hace algún tiempo alguien de mi propia familia me reprochaba, que si uno no trabaja es porque no quiere. Pues no, no sólo eso, sino que parece que tienes que aceptar la primera mierda que te ofrezcan y obedecer como un corderito, con unas condiciones laborales horribles rayando la esclavitud y encima has de estar agradecido.
Lo siento, pero no juego, no me gustan las reglas. Además, el hecho de estar desempleado, es decir, sin tener un trabajo remunerado de forma continua, no implica necesariamente estar parado. Porque yo no paro de hacer cosas.

Por otro lado, la palabra productivo, tampoco me gusta. Para mi hace referencia a algún trabajo o actividad que produce algo, que resulta rentable, que genera una plusvalía. De manera que forma parte directa del lenguaje propio del sistema capitalista y como estoy en contra de este sistema, he borrado esta palabra de mi léxico. La he sustituido por fructífero, en su sentido literal: aquello que da fruto.

Os puede parecer una chorrada, pero hace años que estoy convencido de que el lenguaje configura nuestra percepción de la realidad, así que me parece tremendamente importante cuidar el mío.

Pues bien, partiendo de esto, mi mes de agosto está resultando especialmente fructífero. He seguido formándome en ese maravilloso arte que es la interpretación, estoy teniendo la posibilidad de conocer a gente maravillosa, noto que sigo creciendo personal y profesionalmente, van surgiendo nuevos proyectos,...


¿Quién decía que en agosto todo se paraba? ¿Que todo estaba cerrado?

Para mi, en este mes se me ha acrecentado la idea de que todo está abierto, que hay millones de posibilidades, que siempre se puede hacer algo más.

Hay que reinvertarse.

Supongo que todo esto me hace llegar a dos conclusiones.

La primera es que no necesito un trabajo regulado, precario y alienante para sentirme útil.

La segunda es que ser feliz es mucho más fácil de lo que imaginamos algunas veces.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported

No hay comentarios:

Publicar un comentario